domingo, 11 de septiembre de 2016

DESDE LA NOCHE DE LOS TIEMPOS

Su mirada penetrante atraviesa el espacio y el tiempo. Con delicada paciencia seduce a sus destinatarios y los conduce por donde mejor le parece. Suele vestirse y perfumarse de acuerdo a la ocasión, aunque siempre lo hace con dedicado esmero. No siempre camina en la misma dirección, cambia el rumbo según el viento y la marea. Suele andar erguido, pero también se lo ve encorvado cuando cansado de andar no logra su meta.

Algunas veces llega de prisa, casi sin aliento pues el tiempo le corre una mala pasada. Hila fino y despacio hasta lograr el entramado que se propone, cuanto más suave el hilado más sencillo se deslizan sus propósitos. Cuando un nudo obstaculiza su labor, con paciencia infinita pone manos a la obra, así el sabor amargo se convierte en una dulce y apetecible conquista.

Suele guionar historias, señalar caminos, un hábil seductor se vale de todos los colores, matices, sabores y sonidos, naturales o artificiales, no importa, todos valen a la hora de crear el clima para que se desarrolle ese encuentro inevitable al que él con aire descuidado y apacible provoca con dedicado esmero. Sabe distinguir a kilómetros los ávidos latidos de quienes aún tienen un brillo de esperanza en sus pupilas. Desde la noche de los tiempos anda y recorre, su muda voz parece pasar desapercibida, sin embargo se hace verbo cuando logra su cometido.

Andrea Calvete