domingo, 25 de marzo de 2012

¿CÓMO HACER FRENTE A ENFERMEDADES CRÓNICAS?

Las enfermedades crónicas si bien son muy frecuentes, son a su vez bastante difíciles de asumir. De allí la importante función del médico tratante, quien será un pilar para poder asumir cómo convivir con ellas de la mejor manera.

La cronicidad viene dada por la duración, son enfermedades que persisten más allá de seis meses. Suelen desaparecer en forma “aparente”, pero siempre están allí latentes.

Y el tema de ser crónicas genera cierta resistencia en cuanto a la aceptación,  al poder afrontar la realidad que al paciente afectado le toca vivir.

Los porqués del rechazo suelen ser múltiples, aunque lo que a primera vista parece ser de mayor relevancia, en este tipo de situaciones, es que se deben asumir dos palabras bastante polémicas como son siempre y nunca.

“Siempre”, referido a que generalmente son enfermedades que requieren de un continuo tratamiento y seguimiento, diario y rutinario. Y “nunca”, referido a las posibilidades que nos quedan vetadas a partir de esta dolencia. Por tal motivo, desde el punto de vista emocional y psicológico son bastante difíciles de asumir.

Y una de las mayores incertidumbres o interrogantes que le surgen al paciente es: "¿qué va a ocurrir con mi vida?", y seguramente surgirán cambios, pero si la persona no se prepara se verá enfrentada a tensiones, a la disminución de la energía emocional, y muchas veces caerá en profundos pozos depresivos.

Por eso, el primer gran paso será aceptar la enfermedad, para luego adaptarse y aprender convivir con ella para que la vida se haga llevadera. Pero si nos ponemos a pensar en todos los órdenes de la vida debemos aceptar y asumir desafíos, sólo que cuando se trata de la salud pareciera que nos agarra más vulnerables.

El tomar conocimiento de la enfermedad que se debe enfrentar, es una gran herramienta, para luego poder pasar al tratamiento en sí, para poder desarrollar una vida normal.

Mas día a día nos enfrentamos a complejas situaciones y sin embargo, no nos damos por vencidos, por el contrario, nos informamos para resolverlas de la mejor manera o tal vez asumirlas. Todos los retos inesperados conllevan una capacidad de adaptación, y en el caso de enfrentarnos a enfermedades crónicas ocurre algo similar.

Y la tarea del médico tratante en estos casos ha de ser primordial, ya que puede ser decisivo su papel a la hora de hacernos comprender de qué modo debemos asumirla, enfrentarla y conocerla para aprender a convivir con ella. Por eso, ante este tipo de situaciones es importante recordar las palabras de Noel Clarasó, quien manifiesta que “el mejor modo de resolver una dificultad es no tratar de soslayarla”.

Aunque acordemos que la convivencia no es sencilla no sólo con las enfermedades, es bastante compleja en general referida a lo que se nos plantea día a día. Por tal motivo, una actitud positiva, proclive a colaborar será muy importante en todo este proceso.

Generalmente, las enfermedades crónicas no presentan una causa única, ni un comienzo claro y definido. Suelen aparecer  en forma gradual, a veces en forma imperceptible.

Finalmente, es fundamental un buen diagnóstico y el seguimiento del médico tratante para que cada individuo pueda así ser guiado de la mejor manera para enfrentarla y convivir con ella, de modo que con el transcurso del tiempo pueda continuar con su vida de la mejor forma posible.

domingo, 18 de marzo de 2012

EL HOMBRE DEL HOMBRE NECESITA


Era un lugar propicio para que la uva creciera hermosa, perfumada y supiera exquisita. Donde el aire puro y el sol se dejaban sentir. Un valle donde la luz y la temperatura eran perfectos para que se desarrollara la vid.

Un sitio mágico, que había logrado congregar alrededor de varias hectáreas a quince familias que se dedicaban exclusivamente a cultivar uvas, para luego convertirlas en vino.

Como suele suceder, había parcelas más grandes, otras más pequeñas, pero todas tenían un encanto característico, habían sido tocadas por la mano de la naturaleza. Un valle invadido por el olor de la uva y los aromas silvestres del campo. Donde los amaneceres y atardeceres maravillaban cada día a los lugareños, pintando de dorado, rosa y lila el entorno, provocando así una paz inmensurable.

Un día Francisco, quien contaba con más hectáreas, hizo llegar una nota a las catorce familias restantes en la que decía: “El sábado a las nueve de la mañana los espero en mi casa. Es urgente, queda muy poco tiempo. Gracias, cuento con todos ustedes. Cordialmente, Francisco”.

A medida que cada familia recibió la nota comenzaron las conjeturas, faltaba una semana justa para el encuentro.

Los que auguran siempre lo peor, pensaron que Francisco estaba por morir y quería vender o repartir sus tierras. Los mal intencionados, creyeron haber sido convocados para que su vecino sacara alguna ventaja extra. Los desconfiados, sintieron miedo porque algo se traería el poderoso terrateniente entre manos. Los más cautos, pensaron -esperaremos al sábado ¿a ver qué ocurre?

Con el correr de los días las especulaciones fueron creciendo, y a esta altura ya se había tejido y destejido tanto en torno al tema, que casi para parecía una historia de terror. Pero, igualmente hubo algunos campesinos que pretendieron mantenerse al margen de tanta insensatez.

 El sábado había llegado, todos arribaron puntuales. La casa de Francisco era acogedora, invitaba a quedarse allí varios días, parecía recibir de brazos abiertos a todos los que allí llegaban.Las paredes de piedra y los techos de tejuela, sostenidos con importantes vigas de madera, daban al lugar una grata calidez, la que se veía acompañada por detalles rústicos que lo hacían un sitio incomparable.

Francisco era como su casa, una persona muy cálida, siempre abierta a escuchar y ayudar, en su rostro se dibujaba  una sonrisa incipiente, que invitaba al interlocutor a abrirse con total sinceridad. Así era él, y toda la gente que trabajaba en su finca lo consideraba como a uno más de su familia.

La mesa de forma rectangular y apariencia rústica, esperaba a los comensales. Cada lugar con su correspondiente individual de mimbre, y todos los utensilios necesarios para comenzar a servirse. Tostadas, tortas fritas, pastelitos, pan, mermeladas, manteca,  quesos, todo casero. Café, té y leche. Los aromas sobresalían naturales y frescos, e invitaban a deleitarse a todos los allí presentes.Mientras  comenzaron a servirse y a probar  el delicioso desayuno que sido había preparado  con total esmero, Francisco comenzó a hablar muy lentamente.

-Se que les resultará algo extraña mi convocatoria, pero hace un tiempo descubrimos con los compañeros de la chacra que nuestras uvas están siendo contaminadas por un pesticida que algunos de ustedes utilizan- dijo pausadamente.

Y agregó-  Las hojas son las peores perjudicadas, y como ustedes bien saben, son el órgano principal para que nuestras plantas vivan, ellas transforman la sabia bruta en elaborada, y son las que proporcionan las funciones vitales a la vid.

De inmediato, los que se habían sentido aludidos, respondieron que no era posible, ya que sus cosechas estaban en perfectas condiciones.

Francisco sin perder la compostura, les explicó que había mandado a analizar las uvas a varios laboratorios para que corroboraran el diagnóstico, y todos habían coincidido en que el pesticida era el causante del problema.

-Como les comentaba me queda muy poco tiempo, es urgente, porque sino perderemos toda la cosecha, y lo que es peor aún, hay muy pocas esperanzas de que los viñedos sobrevivan.

Pronto se comenzaron a oír distintas opiniones, todas apuntaban a que ellos no eran los culpables porque sus cosechas estaban en perfectas condiciones, así que no era válido que quisiera adjudicarles un problema que no les competía.

Reacciones que son predecibles en cualquier grupo frente a determinadas circunstancias, en donde el egoísmo, el individualismo afloran en forma casi espontánea, como un acto prácticamente reflejo.

Francisco  al ver que poco a poco todos comenzaron a pararse y retirarse, intentó convencerlos de que por favor le dieran unos minutos más, pero fue en vano. Tan sólo quedaron las tres familias que tenían menos hectáreas.

-Les agradezco infinitamente que se hayan quedado para escuchar mi propuesta- explicó Francisco.

- Comprendo que sientan que no es su problema, pero entiendo que podrían ayudarme a ver si es posible salvar los viñedos. Así que se escuchan todas las opiniones, serán muy bienvenidas por todos nosotros- dijo ansioso.

Pedro- un humilde campesino, con poca instrucción, pero con un gran corazón dijo- Francisco creo en vos y si consultaste y son nuestros pesticidas los que afectan tu cosecha los dejaré de usar. Si precisás mis manos y trabajo te los ofrezco amigo, sé cómo querés estos viñedos que son parte de tu vida y la de tus ancestros.

Luego prosiguió, Juan- el que tenía menos hectáreas, el más pobre de todos, pero también una persona que valía oro en polvo- quien dijo -yo pienso lo mismo que Pedro y te apoyo Francisco.

Por último, intervino Martha la viuda de José que hacía dos años que llevaba sola el viñedo adelante, estos dos años le habían desafiado sin piedad, y así debió fortalecerse para que su familia pudiera superarse.Entonces, Martha dijo- Mirá Francisco sabés muy bien todo lo que he vivido, y vos fuiste una de las personas que más me apoyó y me impulsó, así que contá conmigo para lo que sea.

Francisco no salía del asombro al ver que los más solidarios, atentos y fraternos eran los que menos tenían. Estas tres personas, habían creído en él, no le habían pedido los estudios de los laboratorios, había alcanzado su palabra y su mirada cargada de angustia. Antes de hablar, ya con los ojos muy llenos de lágrimas, cargado de mucha emoción,tragó saliva.

-Antes que nada, Pedro, Juan y Martha, les agradezco de corazón lo que me han ofrecido. A cambio les propongo que dejen de usar sus pesticidas y les ofrezco que formen parte de estos viñedos, serán socios, no les pido capital sólo que me ayuden con su trabajo y buena voluntad para revertir el problema.

Y así todos de acuerdo decidieron unir sus fuerzas, ganas, entusiasmo y solidaridad para salir adelante.

Una salvedad que hizo Francisco, fue que los tres vecinos mantuvieran en secreto el pacto que habían establecido, todos estuvieron de acuerdo, más no entendieron el porqué. El porqué era sencillo, el pretendía una ayuda sincera, que saliera del alma, y no avivada por premios o ganancias.

Un año más tarde, fueron convocados a una nueva reunión, pero esta vez no en lo de Francisco, sino en lo de su vecino más próximo y más rico quien solicitaba una reunión urgente.

Todos asistieron, y esperaron pacientes a que Guillermo hablara.

-Les agradezco a todos que hayan venido, pero tengo un gran problema, lo que anunciara un año atrás Francisco hoy sucede en mis tierras, voy a perder todo, les pido que me ayuden. Sé que fui muy insensato Francisco cuando tu pediste ayuda, pero creo que uno realmente se da cuenta de esos graves errores cuando vive las cosas en carne propia, hasta tanto creemos que a nosotros nunca nos va a tocar- dijo Guillermo en un hilo de voz

Bueno, lamento que lo hayas tenido que entender de esa forma compañero, pero yo soy mayor que vos y la vida me ha enseñado que lo que hoy le pasa a otra persona mañana también me puede pasar a mí, y por eso debemos ser solidarios y abiertos, porque nada nos es ajeno, y todo en el algún momento se revierte- dijo Francisco.

Quiero que sepas Guillermo que la vida como a vos me enseñó esa lección, pero jamás voy a olvidar cuando la maestra en la escuela nos mandó aprender un poema de memoria, que me marcó para el resto de mi vida y me permitió entender que siempre todos necesitamos los unos de los otros, ese poema se llama “Un sueño” y pertenece a Sully Prudhomme- expresó Francisco en tono conciliador

Y comenzó a recitar el poema:

“Díjome el labrador: Toma la azada,
procúrate el sustento apetecido;
el tejedor: Fabrica tu vestido;
el arquitecto: Erige tu morada.

Huyendo en soledad desesperada,
por el género humano maldecido,
auxilio en vano a las deidades pido,
sólo fieras encuentro en mi morada.

Aterrado despierto: El sol fulgura,
osado constructor la escala agita,
zumba el taller, sembrado miro el llano.

Desde entonces, asido a mi ventura,
vi que el hombre del hombre necesita
y de todos a la par me siento hermano”

Sully Prudhomme


El resto permaneció en silencio, no se animaban a hablar, querían ver cuál sería la aprobación de la mayoría. El poema les había llegado muy profundo, al igual que la primera vez que Francisco lo había leído, para luego recitarlo de memoria.

Y como era de esperar, Franciscoy sus tres fieles amigos, que desde hacía un año no lo habían dejado solo en ningún momento, se ofrecieron a ayudar de inmediato.

El resto de los presentes, entre susurros y comentarios se fueron convenciendo, uno a uno, que era necesario estar todos unidos, en las buenas y más en las malas.

Y es así que las familias lograron ver que a pesar de las diferentes perspectivas o modos de interpretar el problema, lo primordial era ubicarse a la par de sus semejantes, intentando comprenderlos, desde un mismo plano, porque si se ubicaban en otro plano diferente, y aún peor en uno superior, jamás lograrían ponerse en el lugar del otro.

Y el hecho de sentirse superior, o en un plano que no nos compete, afecta a cualquier persona, no depende de la clase social, estatus o poder, es un problema de mentalidad. Pero la superioridad no pasa por aquí, pasa por la grandeza de espíritu, por la generosidad humana.

Es así que en la historia de la humanidad los grandes genios han sido personas sencillas, que se han ubicado en el mismo plano que los demás, y han trabajado y luchado codo a codo con sus semejantes. Y por suerte al final de esta historia, todos lograron ubicarse en lugar común y aunaron fuerzas, porque entendieron que la unión hace a la fuerza, y que “el hombre del hombre necesita”.

Andrea Calvete

miércoles, 14 de marzo de 2012

VÍNCULOS ÚNICOS

Son especiales, prácticamente indestructibles e impenetrables por personas externas a ellos. Capaces de generar las más grandes sensaciones, desde las más gratificantes a las más dolorosas.

¡Qué contradicción inexplicable!, lo que nos causa bienestar puede también generarnos momentos de gran sufrimiento. La clave está en la entrega, cuanto mayor sea, más grandes serán las ilusiones pero también las desilusiones.

Relaciones en las que sólo una mirada es capaz de descifrar lo más profundo e íntimo, sin necesidad de emitir una palabra o un sonido.

Los vínculos generan ligaduras entre las personas, muchas de las cuales se manifiestan a nivel inconsciente, y de allí que muchas veces no podamos encontrar una explicación lógica al establecer una relación con una determinada persona. Al respecto Blas Pascal expresa que  "el corazón tiene razones que la razón desconoce"

Vínculos que significan entrega, devoción, sacrificio y, asimismo, el placer de haber dado lo mejor de sí para esa persona tan especial. De aquí también la gran desilusión cuando la reacción del otro ser no es la esperada, pues luego de esa entrega pretendemos una devolución similar, pero debemos aprender a dar sin esperar nada a cambio, algo prácticamente utópico.

Y en estas relaciones vinculares sería muy importante no dejar de lado a nuestras mascotas que son verdaderos amigos, fieles, capaces de brindarnos su afecto sincero. Este tipo de relaciones son muy buenas no sólo para las personas que viven solas, sino también para las que viven con otras personas, ya que los animales son capaces de compartir y ensañarnos mucho acerca de los verdaderos vínculos.

Y referido a lo que esperamos a cambio del amor otorgado, Erich Fromm en “El arte de amar”, señala que no “sólo en lo que atañe al amor dar significa recibir. El maestro aprende de sus alumnos, el auditorio del actor, el paciente cura al psicoanalista- siempre y cuando no se traten como objetos, sino que estén relacionados entre sí en forma genuina y productiva“.

Por otra parte, son relaciones en las que se comparten alegrías, dolores, sufrimientos, y no existe impotencia más grande que ver sufrir un ser querido y no poder ayudarlo.

Este tipo de relaciones se puede establecer entre padres e hijos, parejas, amigos, hermanos, grupos… múltiples vínculos donde la entrega es verdadera, auténtica, donde se está muy seguro del cariño y de los sentimientos, no existe lugar para las dudas, o inseguridades, simplemente para dar lo mejor de nosotros a ese ser tan especial.

Generalmente, son relaciones en las que las equivocaciones están a la orden del día, pues somos humanos, pero no son intencionadas, simplemente se suscitan en el afán de agradar al otro.

Vínculos, en que se pueden pasar muchas cosas por alto, perdonar, escuchar y entender, pues prima un gran afecto, que está por encima de cosas pequeñas, de las sutilezas. Donde prevalece la valentía, y no existe lugar para la cobardía, ese vínculo es tan intenso que nos permite vencer obstáculos  y barreras más allá de lo comúnmente pensado o esperado.

Son relaciones, que traen aparejado sorpresa permanente, crecimiento, y unión. Difícilmente puedan ser destruidas a pesar de las tormentas, o tifones, pues son fuertes, duraderas e irrepetibles, pueden sobreponerse a todo elemento que intente interponerse o romperlas, porque el amor, el cariño y el afecto están presentes. Y sobre el amor, San Agustín manifiesta que "la medida del amor, es amar sin medida”, una frase que quien ha sentido amor alguna vez podrá corroborar sin pensarlo demasiado.

Pero según Erich Fromm, “para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar”, y este es un tema un tanto discutible, porque les pregunto ¿somos capaces de amar, o sólo pretendemos ser amados?

Actualmente ha cambiado la forma de relacionarse de las personas, el cara a cara se ha ido dejando de lado por sistemas computarizados, medios electrónicos, mensajes de texto, que hacen al vínculo diferente, no me atrevería decir si mejor o peor, pues las nuevas generaciones podrían argumentar con todo derecho que para ellos es mejor. Sin afán de polemizar, es importante admitir que han cambiado los vínculos, y el contacto personal ha disminuido como consecuencia del gran adelanto tecnológico. Y es así, que cada vez son más las personas que trabajan desde sus hogares a través de Internet, estableciendo muchos vínculos,  pero quedando aislados en un mundo electrónico, olvidando que los abrazos, las palmadas, las miradas o un beso son siempre necesarios.

Y en cualquier tipo de relación vincular el respeto es primordial, en tal sentido Erich Fromm, dice que el “respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere: mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación”.

Pero independientemente de la forma en que los vínculos se produzcan o los medios a través de los cuales se manifiesten, significan relaciones únicas, que nos nutren y alimentan día a día, que nos permiten vivir con intensidad y fortaleza. Los defenderemos con pasión y ahínco sin pensar demasiado, solamente guiados por lo que sentimos que es muy profundo e intenso.

sábado, 3 de marzo de 2012

TE INVITO A DESCUBRIR SI SOS UNA PERSONA RESILIENTE

¿Cómo nos adaptamos a las adversidades?

Todos los seres humanos somos diferentes, reaccionamos de acuerdo a nuestra  forma de ser, así como también según la etapa o circunstancias de la vida que nos toque enfrentar.

Pero existe una forma de reaccionar frente a situaciones adversas que se denomina resiliencia, que se refiere a la capacidad de las personas para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas. Y cuando es capaz de recomponerse, se habla de una resiliencia adecuada, y forma parte de la psicología positiva.

La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecidos, de modo de poder seguir el camino. Se ha comprobado científicamente que los resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés y soportan mejor la presión.

Se basa en el convencimiento que tienen los individuos de poder sobreponerse a los obstáculos, más allá de que las condiciones sean totalmente adversas, la derrota no se maneja como una opción.

Es la posibilidad de resistir situaciones de estrés, pérdidas importantes e inesperadas, el maltrato físico o psíquico, así como el abandono afectivo y todo otro tipo de catástrofes.

Y viene de la mano de la entereza, del tesón, de la fuerza de voluntad, del empeño de cada individuo así como de una correcta autoestima. Generalmente, las personas que logran sobreponerse a todo, son aquellas que no se detienen a compadecerse o se estancan en el propio dolor, sino que continúan adelante, enfrentando el viento y la marea, lo cual no significa que no sufran, lloren o se desahoguen, sino que son capaces de no detener la marcha.

La resiliencia es un producto de la trama vincular con otros seres. Así el primer gran momento luego del nacimiento es el contacto del niño con su madre, quien lo proveerá de seguridad física y emocional. Asimismo, durante los dos primeros años de vida, el niño es como una esponja y todo lo que absorbe en esta etapa repercutirá en el resto de su vida. Del mismo modo, es un momento esencial en la formación de la autoestima. Y en la medida que el niño crece va tomando contacto con nuevos seres, estos vínculos o relaciones serán muy importantes para poder soportar los impactos ante una situación traumática.

Estudios realizados en sujetos resilientes, dieron a conocer que eran personas que habían contado con un familiar o amigo que los había aceptado en forma incondicional.

Desde la Medicina, específicamente desde la neurociencia, se ha constatado que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones que provocan estrés, de modo que son capaces de enfrentar los retos de mejor manera.

De acuerdo a la forma en que los individuos enfrentan las adversidades se los puede categorizar en personas no-resilientes y pro-resilientes, existiendo una gradación intermedia.

A través de diferentes estudios científicos se pudo concluir que a mayor actividad cognitiva y a mayor capacidad intelectual aumenta la resiliencia, no sólo emocional, sino de las neuronas de los sujetos.

Y ante situaciones catastróficas se presentan lo que se denomina como “comunidades resilientes”, que se caracterizan por ser individuos que logran equilibrarse al enfrentar una tensión, del mismo modo que se comprometen frente al hecho que deben afrontar, al mismo tiempo que lo desafían e intentan superar. Siempre con un alto grado de significación y valoración del hecho que deben asumir o enfrentar, son seres sumamente positivos, responsables y creativos.

La persona resiliente es capaz de lograr vencer cualquier presión, pues intenta no perder el equilibrio, el sentido del humor y la serenidad cuando se enfrenta a las adversidades de la vida. Por el contrario, aprovecha cada una de estas situaciones para superarse y salir fortalecido.

Algunas formas de construir resiliencia según la Asociación Americanade Psicología:

1. Es conveniente establecer relaciones personales, que permitan lograr esos vínculos afectivos tan importantes para ser resilientes.

2. Evitar ver una crisis como un obstáculo insuperable.

3. Aceptar que el cambio es parte de la vida.

4. Moverse hacia las metas.

5. Llevar a cabo acciones decisivas.

6. Buscar oportunidades, descubrirse asimismo.

7. Cultivar una visión positiva de sí mismo.

8. Mantener las situaciones en perspectiva.

9. No perder la esperanza.

10. Cuidar de sí mismo, este punto está íntimamente relacionado con una correcta autoestima.

La  adaptación a la adversidad o resiliencia se sostiene cuando el individuo es capaz de visualizar sus objetivos, para no quedar atrapados en la situación presente, o lo que es peor en el pasado por no afrontar el doloroso presente que se le ha puesto por delante.

En definitiva, las personas resilientes aman la vida, y creen que por encima de todo es necesario sobrevivir. De este modo, transforman ese dolor, sufrimiento, estrés y crean a partir de ellos significados valiosos para sí mismos y para el resto de los individuos, en definitiva son personas con una gran entereza, capaces de sobreponerse a todo.