domingo, 26 de febrero de 2012

LOS HUBO PEORES, MEJORES, PERO ÉSTE ES EL NUESTRO

El tiempo no se detiene, alberga todos los sentimientos, estados de ánimo y personas, no sabe de pausas, más bien de prisas. Los hubo mejores, peores, pero este es el nuestro; vivámoslo al máximo.
La frase de Jorge Manrique “que todo tiempo pasado fue mejor”, es realmente aberrante, nos condena a un porvenir cargado de negatividad, de falta de entusiasmo, de posibilidades, a un futuro vestido de luto.
Al respecto Víctor Hugo dice: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”.
Independientemente del momento que vivamos, transcurre, no se detiene, pero la duración de los minutos se hace proporcional al estado de ánimo. Es así, que cuando la dicha toca a nuestra puerta los minutos cabalgan raudamente, y por el contrario en los momentos difíciles y duros se hacen eternos.
En este camino es importante no perder la fe, Cervantes dice: “Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”, la esperanza siempre debe ser partícipe en este recorrido.
Mas el tiempo no discrimina, cobija a todos: la paz, la guerra, la felicidad, la tristeza, el odio, el amor, la calma, la meditación, el enojo, la ira, la risa la esperanza, la congoja, la alegría, los celos, las pasiones, el perdón…; no le importa raza, lugar, clase social o edad, pasa e invita a todos a no detenerse, pues no sabe de esperas, por eso vivámoslo a pleno, y saquemos de él la mejor partida.
Sin embargo,  es importante ser realistas y reconocer donde nos encontramos ubicados: en un mundo cargado de problemas, de adversidades y de contratiempos, a los que debemos hacer frente como lo hicieron nuestros antepasados. En la historia de la Humanidad se han vivido momentos muy críticos, pero nuestro tiempo es este, aquí y ahora, con los problemas y crisis actuales.
Y cuando hablo de ser realistas, no significa ser derrotistas, no es lo mismo. La persona realista enfrenta lo que le toca vivir, analiza lo que ocurre con detenimiento, precaución, a la vez que prevé que hacer para encarar lo que le toca vivir.
También es común idealizar los tiempos, recordando tan sólo lo que nuestra mente selecciona y trae, adornando de tal forma los recuerdos que surgen casi perfectos, pues ella se ha encarga de recuperar lo que le provoca alegría, y al aparecer la añoranza se produce una mezcla explosiva llegando al presente en estado casi perfecto. Pero para ser sensatos, pocas cosas alcanzan la perfección en la vida.
Y es algo muy negativo para los más jóvenes cuando escuchan a los más  quejumbrosos decir que esta época es horrible, porque se han perdido los valores y porque está todo acabado. Pero lo cierto es que  no lo está, las situaciones de vida pueden haber cambiado, pero las personas siguen teniendo sentimientos, valores y virtudes rescatables. Y por más que los valores hayan sufrido cambios, ello no significa que no podamos recuperar lo que ha quedado perdido por el camino, del mismo modo que incorporar todo lo  que suma y aporta al diario vivir.
Me parece que lo nos aleja de ver con entusiasmo el tiempo que nos toca vivir, es el pesimismo que nos gana, la negatividad que nos asedia, y no deja paso a la positividad tan importante para no perder la fortaleza, el dinamismo y la alegría de vivir.
Y parafraseando a nuestro querido Mario Benedetti  debemos “defender la alegría como una trinchera, defenderla del escándalo y la rutina, de la miseria y los miserables, de las ausencias transitorias y las definitivas”.
Ahora es nuestro momento, el de ser nosotros mismos, el de soñar, el de crecer, de mirar al futuro, de velar por los que vendrán, y por los que están. Es aquí en este preciso instante que podemos cambiar lo que vendrá, de nosotros depende el porvenir.
Y reflexionando sobre nuestro tiempo y lo que nos toca vivir, comparto una frase de José Ingenieros que nos invita a observar detenidamente cuál es nuestro destino. Dice Ingenieros: “Los hombres y pueblos en decadencia viven acordándose de dónde vienen; los hombres geniales y pueblos fuertes sólo necesitan saber a dónde van”.
Por todo esto, los invito a mirar nuestro tiempo con una mirada realista, autocrítica, sin dejar de sonreír y bregar por todos los cambios que sean necesarios, con entereza, fuerza y compromiso.
Asimismo, nuestro tiempo es uno de los bienes más preciados en estos días. Los seres humanos vivimos corriendo, estresados, intentando estirar los minutos como un elástico, pero por más que hacemos el día tiene 24 horas. Este es el gran dilema de nuestro tiempo actual.
Y ahondando sobre la escasez de los minutos, transitamos en un mundo que no sabe de tiempos, pero si de prisas y de apuros, surgen trabajos para ayer y un sinfín de tareas para mañana. Donde cada vez son más las cosas por aprender, compartir y hacer.
Es un dilema al que nos enfrentamos la mayoría de las personas hoy en día, que trae aparejado estrés, dolencias físicas y psíquicas que repercuten en el rendimiento y en el estado anímico.
Por lo tanto, es necesario comprender que el tiempo es finito, y también que nuestro organismo tiene un límite. Este es el primer paso para tomar conciencia de que debemos administrar nuestro tiempo, la forma de hacerlo es priorizar nuestros fines o metas.
Una vez identificadas las prioridades, es más sencillo distinguir que cosas nos urgen, y cuáles ocupan un “tiempo muerto”, en el que realmente desperdiciamos los preciados minutos del día.
En esta tarea de concientización de nuestro tiempo, es importante delegar tareas a personas que sean de nuestra confianza. Aunque, este punto es algo difícil de asimilar, pues nos sentimos indispensables, pero esto no es así.
Por otra parte, es imprescindible incluir en este tiempo escaso, un lugar para nuestros amigos, familiares y seres queridos, pues el cultivar las relaciones personales son los mejores minutos utilizados en nuestras vidas. Momentos que nos colman de energía, alegría y ánimo para enfrentar lo que nos depara el destino.
Aunque no es sencillo de administrar, es un requerimiento que debemos asumir para vivir en armonía con la vida moderna, en la que el reloj ha acelerado sin piedad y en la que vivimos sin tiempo.
Y cabe recordar cómo definió Shakespeare al tiempo, porque esa definición continúa vigente, “el tiempo es muy lento para los que esperan... muy rápido para los que tienen miedo... muy largo para los que se lamentan... muy corto para los que festejan. Pero... para los que aman... el tiempo es eternidad”.
Finalmente, recordemos que este es nuestro tiempo, acotado, escaso, el de hoy y el de mañana, por lo tanto contagiemos entusiasmo, trabajo y ganas para que cada día sea un mejor día.

domingo, 19 de febrero de 2012

LOS ABUSOS DEL PODER ATAN DE PIES Y MANOS


Los abusos del poder dejan atados de pies y manos a muchos individuos que, por necesidad, no abandonan sus trabajos más su vida se hace una tortura. Y de la mano de los abusos de cualquier índole, suelen aparecer los acosos de todo tipo. Detrás de ellos se solapa una violencia silenciosa e invisible, que día a día va haciendo mella en la psiquis del acosado.

Todo tipo de acoso promulgado por quien posee el poder, es una forma de discriminación que genera una lesión a nivel laboral de los derechos fundamentales del trabajador: como el derecho a la no discriminación, intimidad, dignidad, seguridad, libertad sexual, y trabajar en una ambiente libre de violencia.

En nuestro país existen normas que defienden de estos tipos de acoso, como la Ley 16.045 de Actividad Laboral, que prohíbe toda discriminación y promueve el principio de igualdad de trato y oportunidades de ambos sexos en cualquier sector, y la Ley 18.561 de Acoso Sexual, para prevenir y proteger a quienes son víctimas de este delito.

No es sencillo demostrar que una persona es hostigada en su labor diaria, pues pequeños actos como cambiarle la tarea e imponerle otra inferior, o dejarla en un escritorio inutilizado, son unos de los miles de ejemplos que presionan psicológicamente al afectado.

De esta forma, se presentan infinidad de situaciones de acoso, que permiten favoritismos entre quien posee el poder y aquellos que lo circundan, quedando sometidos a desprecios y humillaciones, todos los que no sigan las reglas establecidas por “el supuesto jerarca”.

Este tema es demasiado complejo y antiguo, es hora de tomar modelos internacionales, donde a través de evaluaciones anónimas, todos los individuos tengan la posibilidad de juzgar a quienes están en los distintos niveles. De esta forma, quienes poseen el poder no harán uso y abuso del mismo.

El acoso se puede solapar de múltiples formas, pero cualquiera de ellas tiene por fin perseguir, molestar e importunar al acosado, en forma reiterativa, recurrente, de modo de crear presión e inestabilidad en la víctima.

El acosador generalmente suele ser una persona narcisista, un ser que se considera especial, único, que suele adoptar ideas ilimitadas sobre el éxito y el poder. Asimismo, tiene necesidad excesiva de ser admirado, es un ser explotador en sus relaciones interpersonales. Suele ser astuto, manipulador, arrogante y envidioso.

La  envida aparece en el acosador, producto de esa necesidad incontrolable de sentir prestigio social, de ostentar el poder, y tras la búsqueda irrefrenable de conseguir su cometido, actúa en forma cruel y despiadada. En definitiva el perfil del acosador, es el de alguien que cree que los fines justifican los medios, sin ningún tipo de escrúpulos, y además  sin entender que existen límites en la vida, que su libertad termina donde comienza la de un semejante. Estos conceptos no los tiene claros, y en caso de tenerlos, su adoración personal linda en lo patológico y, entonces, la luz verde se enciende para hostigar en forma constante a sus víctimas.

Las personalidades narcisistas suelen ser socialmente disfuncionales en la medida que su trastorno le obliga a usar su poder para controlar a otras personas por las que se siente amenazada.

Si en algún momento somos víctimas de cualquier acoso, en primer lugar, no debemos   dejarnos ganar por el miedo o permitir ser intimidados por esta persona, que pretende desequilibrarnos con sus “tejes y manejes”, a través de una manipulación asfixiante y devastadora, donde el acosado va perdiendo fuerza, adquiere miedo y poco a poco va siendo afectado psicológicamente. Lo que se debe hacer en forma inmediata es reunir las pruebas que inculpen al acosador y presentarlas en la comisaría más próxima, a la vez que se puede denunciar judicialmente.

La denuncia, cuanto más rápido se haga, es una forma de detener a esa persona que intenta dominarnos y no nos deja en paz hasta lograr lo que su cumpla su “voluntad”. Y lo pongo entre comillas porque su voluntad implica pasarnos por encima, doblegarnos de modo de ejercer el poder en forma irracional e inadecuada, hasta lograr su cometido: tenernos a su merced.

Por suerte, en la actualidad cada vez son más las personas  que ante casos de esta índole piden ayuda algún familiar o amigo, para luego terminar haciendo la denuncia correspondiente, o solicitando ayuda profesional.

Igualmente, me consta que en muchos casos la denuncia no es tan sencilla, porque a la hora de presentar las pruebas las víctimas tan sólo cuentan con testigos, que por miedo se retraen y deciden no declarar. El acosador suele ser muy hábil, teje sus redes de forma que todos los que rodean al acosado de alguna manera se ven comprometidos con el acosador, motivo por el cual es muy difícil desenmascararlo.

Asimismo, también se que los procesos legales son muy largos, muchas veces suelen llevar años antes de que un Juez dictamine, lo cual hace que algunas personas antes de emprender este largo y doloroso camino prefieran otra solución. Pero también, reconozco que muchas veces, como les decía al principio por distintas circunstancias nos vemos atados de pies y manos ante situaciones de este tipo.

Y si bien todas las formas de acoso son situaciones violentas, injustas e inmerecidas, tienen en común que todas vienen acompañadas por el acoso psicológico o “mobbing”. En 1980, el psicólogo Heinz Leynman lo definió como “una comunicación hostil y desprovista de ética que es administrada en forma sistemática en uno o en unos pocos individuos” donde “el individuo es arrojado a una situación  de soledad e indefensión prolongada, a bases de acciones de hostigamiento frecuentes y persistentes”.

Y el acoso psicológico está allí a la vuelta de la esquina, en un trabajo, en la pareja, en el lugar de estudio, en un club, en un negocio, y te toma desprevenido, porque nunca se te ocurrió pasar a formar parte de un juego hostil y enfermizo del cual cierta persona decide hacerte rehén. Y la palabra rehén es la más acertada porque en su habilidad el acosador intenta dominar y hacerte sentir culpable, así no lo denuncias ante los demás.


Creo que es un tema muy complejo, que atañe a muchas personas, que por distintos motivos padecen estas situaciones, y se ven muy lastimadas y perjudicadas. A todos los que se encuentren en esta situación, les digo busquen ayuda profesional, legal y médica porque es un problema que requiere ser tratado cuanto antes, tarde o temprano el acosador no tiene forma de esconderse.

Finalmente, es hora de denunciar a todas las personas que realizan cualquier tipo de acoso, no nos podemos callar, esa omisión puede perjudicar no sólo al propio involucrado sino a muchas nuevas víctimas. Mi deseo es que cada vez más perdamos el temor y enfrentemos el acoso, al mismo tiempo que el sistema legal y político facilite el proceso de defensa del acosado.

lunes, 13 de febrero de 2012

CARTAS AL CIELO

Si bien los consultorios de los psiquiatras y psicólogos están repletos de personas en busca de respuestas  a sus problemas, el camino es largo y arduo, sin embargo, los individuos llegan esperanzados detrás de soluciones inmediatas.

Pero si les propusiera una  alternativa diferente, poco común, como la de enviar cartas al cielo como destinatario, donde el remitente aún al no recibir su respuesta se sintiera aliviado al manifestar parte de lo que lo aqueja o amarga. Suena un tanto alocado, pero les pido que me sigan e intenten volar a mi lado.

Cartas, donde pudieran dejar aflorar todo lo que los inquieta, preocupa, en un trabajo de catarsis importante. El expresar lo que nos pasa es una forma de sentirnos más livianos, más cercanos a las respuestas que buscamos, así muchas personas canalizan lo que les ocurre escribiendo, otras pintando, algunas cocinando, otras cantando, meditando o realizando ejercicio, y la lista puede ser mucho más amplia.

Cartas que nos dejen volar como pájaros, donde el viento golpee nuestro rostro, y el aire limpio y puro nos inunde, sintiéndonos libres, conducidos por nuestros deseos más profundos e íntimos.

Y volar trae consigo aparejado el desenmascarar miedos, temores, vencer impedimentos o frustraciones, significa enfrentarnos a nosotros mismos y a los demás con el anhelo de sentirnos libres aunque sea a través de este vuelo.

No importa la forma, lo importante es poder canalizar lo que nos sucede. Sería fabuloso que esas cartas tuvieran una devolución, no con soluciones inmediatas, pero sí con cuestionamientos concisos, que nos permitieran profundizar acercándonos a lo que nos preocupa, de manera de dilucidar respuestas.

Las plegarias a algún lado llegan, no sabría decirles a dónde, cada uno según sus creencias y convicciones pensarán que llegan algún lugar en particular, sea a donde sea son vibraciones que salen de nosotros en la búsqueda de una posible ayuda, aunque muchas veces es difícil aceptar que ciertas situaciones no tienen una respuesta inmediata y única, pues esto es lo que la mayoría de las personas pretendemos, respuestas justas para solucionar nuestros problemas.

Quizás este modo de pretender respuestas sea producto de la sociedad en la que vivimos en la que todo tiene una pronta solución… pero en el fondo sabemos que eso son estrategias de marketing que nos quieren convencer de determinadas situaciones, y muchas veces terminamos haciendo lo que nunca se nos había pasado por la cabeza, y muy lejos y distantes de lo que pensamos, sentimos o esperamos.

En estas cartas, sería válido que cada uno nos animáramos a sacar todo lo que hay en nosotros, de a poco o de golpe, no importa, de modo de no reprimir todo aquello que ocultamos en lo más profundo de nuestro ser, aprisionándolo muy dentro, sin permitir que ni siquiera se asome.

Las cartas llegaran a su destino: al cielo. Un lindo lugar donde las nubes comparten su espesor y blancura, y desde aquí abajo parecen mullidas, dan la sensación de un lugar confortable, donde nuestro cuerpo puede flotar a “piacere”, pero quizás, según el gusto del consumidor, puedan arribar al mar, al campo… o al lugar donde sus mentes les permitan ser libres y volar, pues nunca podemos dejar de soñar, porque la esperanza es lo que nunca se debe perder, pese a que muchas veces parezca muy difícil.

En tal sentido, Khalil Gibran manifiesta que “en el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente”. Posiblemente a quien esté sumergido en un problema serio estas palabras le suenen muy poco convincentes, pero la vida es un proceso de continuo cambio y devenir, por lo cual en algún momento las situaciones se revierten.

Por su parte, el escritor belga Maurice Maeterlinck sostiene que “la desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada, y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo”, y sus argumentos son válidos, porque nuestra experiencia en relación a todo lo que desconocemos es absurda.

Estas cartas, si son escritas con esperanza, es decir con ese valor que no debemos perder los seres humanos, ese estimulante vital que nos permite avanzar, entonces llegarán al destino deseado.

El hecho de que arriben a destino, dependerá del deseo, de la ilusión, de la energía, del tesón y del poder que cada uno ponga de sí para que las alas de su espíritu vuelen tan alto como sea posible.

Lamentablemente, mucha gente ha perdido la ilusión, el entusiasmo y el dinamismo por diferentes causas, pero independientemente de los motivos, lo que importa es que los han perdido. Por eso es importante pedir ayuda cuando llegamos a este punto, porque siempre va a haber alguna persona que nos pueda ser útil.

Y el tema de las cartas está vinculado a no perder las esperanzas, a canalizar lo que sentimos y reprimimos día a día, para sentirnos mejor con nosotros mismos y con quienes nos rodean. Y también tienen estrecha relación con los sueños y los anhelos.

Según Freud, los sueños son realizaciones disfrazadas de deseos reprimidos. Su teoría al analizar los sueños muestra que es posible revelar la actividad subconsciente de la mente. Pero más allá de descubrir nuestros deseos subconscientes, sería bueno canalizar lo que nos ocurre a través de estas cartas o de la instancia que ustedes prefieran.

Ya sé que habrá gente que argumentará: “ya me he quemado varias veces, ya no tengo ilusión, perdí tantas cosas, me defraudaron tantas veces…” y la lista se podría extender muchísimo, pero los tropezones, las caídas, las heridas, no nos deben paralizar, no nos pueden quitar el derecho de soñar, de tener esperanzas,  sino por el contrario nos deben fortalecer, impermeabilizar y hacer crecer como personas.

Desearía que todas sus cartas llegaran a destino, y que sus ilusiones no se apaguen, porque la vida es un don, y merece ser  vivida  al máximo. Ojalá canalicen todo lo que les preocupa, anhelan o desean de algún modo, de esta forma los días serán mucho más placenteros, porque vivir es un arte, que lleva una vida aprenderlo, pero siempre se está a tiempo, lo importante es ser conscientes que el tiempo es un valor escaso y sumamente valioso, por eso no lo desperdiciemos y hagamos de él un momento único.


martes, 7 de febrero de 2012

“DONDE HAY EDUCACIÓN NO HAY DISTINCIÓN DE CLASES”

La educación es el legado más importante que le podemos dejar a las generaciones futuras, la herramienta fundamental para enfrentar los desafíos venideros, en un mundo donde el conocimiento avanza en forma vertiginosa, y los sistemas educativos van quedando rezagados tras la vorágine de los cambios que se suscitan a diario en todos los órdenes.

Educar implica guiar, conducir, formar e instruir. Es un proceso transversal mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. Y lo de la transversalidad vale la pena destacarlo porque muchas veces pareciera ser un sistema que funciona en sentido vertical u horizontal solamente.

Por otra parte, no sólo abarca los conocimientos, normas de conductas y valores actuales, sino también los de generaciones anteriores que forman parte del acervo de un país. En este proceso de sociabilización el individuo no sólo comparte ideas, sino también logra enriquecerse y fortalecerse para enfrentar con dignidad su vida.

Asimismo, es un proceso lento y paulatino, que se va instalando en el individuo desde pequeño y lo acompaña hasta que se desarrolla como persona adulta. Generalmente, cuando más pequeñas son las personas absorben más rápidamente los conocimientos, pues sus cabezas descargadas de preocupaciones están libres, abiertas y ávidas de información.

Hoy por hoy, el mercado laboral nos enfrenta a una inmensa competencia, ya que la gente está muy preparada, y los niveles de exigencias son cada vez mayores, por eso debemos formar jóvenes capaces de enfrentar este nuevo mundo cargado de conocimiento y avances tecnológicos.

En tanto, es imprescindible comprender que el concepto educativo ha cambiado en el correr de los últimos años, este siglo XXI nos exige estudiar de por vida, sino no es posible seguir en el rodeo.

Actualmente existen razones económicas y culturales que invitan a continuar con una profunda reforma educativa. La economía mundial oscilante y cambiante lleva a no tener claro qué será de nosotros en un futuro inminente, del mismo modo la cultura, dado el proceso de globalización, nos lleva a pensar seriamente en la identidad cultural que por momentos se  ve amenazada.

La educación al igual que otras tantas disciplinas debe enfrentar algunos desafíos propios del siglo XXI:

- Seres humanos divididos en grupos que compiten y se enfrentan en la gran mayoría para defender sus intereses,  luchan y pelean, dejando de lado el respeto hacia los demás y el diálogo.

- La ciencia y la tecnología avanzan en forma vertiginosa, y de su mano clonaciones, masacres y armas letales ponen en peligro la existencia de la humanidad.

- Las dictaduras que han provocado, y continúan haciéndolo, crímenes, injusticias, privaciones de libertad y autonomía en las personas, en las naciones y en el mundo entero.

- La institución familiar se ve fuertemente amenazada, cada vez son más las familias que se desintegran por diferentes causas, lo que repercute no sólo en los educandos sino también en los educadores.

- La sociedad que intenta formar hombres competitivos, apegados a modelos estándares, a patrones culturales y sociales que, en última instancia, generan individuos egocéntricos e individualistas, donde los valores humanos día a día se van esfumando.

Por lo tanto, el desafío de la educación es inmenso, es apelar a esos valores humanos que se van perdiendo, a comprender por qué vivimos en una sociedad dónde cada día las familias se desintegran y la violencia aumenta en forma atroz. Un sistema que no debe dejar de ver que vivimos en un mundo globalizado, donde la identidad cultural se ve amenazada a la vez que hay que pensar en medidas que se acompasen globalmente.

Una educación que deberá cultivar el cooperativismo, la creatividad, y el pensamiento crítico, para formar individuos capaces de sobrevivir a este mundo carente de tantas cosas, cargado de dogmatismos.

Por su parte, las soluciones al problema educativo implican un complejo proceso pedagógico, donde el sistema político se siente a dialogar dejando de lado sus intereses partidarios, y poniéndose la camiseta del país. Es inminente entender que el proceso de cambio educativo ha comenzado en forma positiva en Uruguay,  pero se requiere de mucho más esfuerzo y trabajo interdisciplinario para estar a la altura de la hipermodernidad mediante.

Afortunadamente  nuestra educación desde los tiempos de José Pedro Varela ya fue vanguardista, siendo laica, gratuita y obligatoria. Y según Varela "la educación, como la luz del sol, puede y debe llegar a todos". Pero para llegar a todos significa no sólo acordarnos de los más necesitados, sino también aggiornarnos a tiempos presentes, con cabezas creativas, con pensamientos críticos y divergentes, capaces de apostar a la multiplicidad de respuestas, cosa que habitualmente no se lleva a cabo porque nos movemos por modelos estándares.

Es importante destacar el Plan Ceibal instaurado en Uruguay a partir del año 2007, que permitió disminuir la brecha digital, promovió la igualdad de acceso a la información y a herramientas de comunicación para toda la población. Esta propuesta no tiene precedentes en el mundo, por su alcance nacional y porque todos los niños de las escuelas públicas reciben una computadora portátil con conexión inalámbrica a Internet. Esta es una muestra del comienzo de un cambio educacional de cara al nuevo siglo.

Pero como este proceso recién ha comenzado y debe continuar el diálogo, no sólo por los que vendrán, sino por los que están, por los que han desertado por diferentes motivos, por los trabajadores que deben instruirse para que su labor pueda ser más eficiente y mejor remunerada. Y aquí los empresarios deben hacer un pequeño esfuerzo, pero primordial  para colaborar con este cambio, que redundará en bien de todos.

Y respecto al problema de la deserción estudiantil,  analizar muy detenidamente por qué se da, y allanar el camino para que todos los que han dejado sus estudios se animen a volver, o al menos se sientan motivados e incentivados, porque el sistema burocrático es cruel para quien desea retomar sus estudios, y más si han pasado los años y el individuo se ha insertado en el mercado laboral.

Por otra parte, los argumentos que podemos esgrimir a nuestros hijos para que estudien ya no son los que argumentábamos tiempo atrás, ahora tener un título no es garantía de tener sustento seguro.

Y no podemos dejar de tener en cuenta que los jóvenes y niños se ven sobre-estimulados por la información proveniente de  los medios de comunicación electrónicos, debemos comprender que nos enfrentamos a nuevas formas de adquirir la información,  por este y otros motivos también es común oír hablar de déficit atencional.

Evidentemente la frase de Confucio que dice que “donde hay educación no hay distinción de clases” es proverbial, pero parece ser una utopía inalcanzable. ¿Será que para algunos es necesario que esta brecha se agrande?, quisiera creer que no,  quisiera pensar que somos un país que queremos un verdadero cambio, pero para ello es inminente un proceso de autocrítica para poder vislumbrar cuáles son nuestras carencias. Y si bien las hay, creo que en lugar de tantas críticas sería mejor poner cada uno lo mejor de sí, no para sobresalir o sopesar intereses, sino a favor de unificar y promover un cambio donde las inquietudes  pedagógicas y didácticas sean puestas en primer lugar, abocados al diálogo y a favorecer a aquellas personas que por motivos económicos se alejan cada vez más del sistema educativo.

Y como todos los que debaten sobre el sistema educativo son personas preparadas en la materia, es importante que no olviden las palabras de Helen Keller que expresa que “el resultado más elevado de la educación es la tolerancia”, porque el cambio de la reforma educativa debe estar basada sobre este sustantivo tan escaso y poco vigente. Sólo  a través de ella es posible escuchar  todas las ideas, desafíos y cambios posibles, con espíritu conciliador y creativo.

Y concomitantemente con las nuevas propuestas, la infraestructura, los avances tecnológicos  y el mejoramiento de la gestión son puntos a conversar seriamente. Para ello un equipo interdisciplinario es fundamental a la hora de establecer los recursos necesarios, así como el lineamiento a seguir, de modo de equipararnos con este siglo XXI  que nos lleva corriendo a buen ritmo, y para ello hay que entrenarse y prepararse a este desafío.

La educación es primordial para poder gobernarnos a nosotros mismos, tomar nuestras decisiones sin sentirnos manipulados hacia determinado rumbo, porque ella  es un derecho básico que tenemos todas las personas.

Igualmente, los reclamos salariales de maestros y profesores son parte de este debate, porque si bien han logrado avanzar, aún no están bien remunerados.

Y son tantos los puntos para poner sobre la mesa, a pesar de haber comenzado el camino del cambio, es imprescindible no detenerse, porque aún queda mucho por hacer, cambiar y proponer, y vuelvo a repetir no para obtener réditos y simpatías, sino como modo de tomar conciencia de que es un tema esencial  e inminente aquí y en cualquier parte del mundo.

Por todo esto, es necesario seguir bregando por una sociedad donde la educación sea prioritaria en todos los niveles, pues será el mejor legado que le podremos dejar a los jóvenes y al el país, para moverse con libertad y autonomía.

miércoles, 1 de febrero de 2012

ASIGNATURA PENDIENTE

Si nos detuviéramos a pensar qué asignaturas nos quedan pendientes, por realizar, aclarar o resolver, seguramente surgiría una lista numerosa, integrada por personas, proyectos y actos.
Pero, si nuevamente hiciéramos otra pausa veríamos que en esa lista gran parte de sus integrantes no son realmente trascendentes, son parte de un sinfín de necesidades o prioridades que no lo son tales, sino producto de una escala mal establecida.

Estamos cargados de cosas superfluas, de compromisos faltos de real contenido, de consistencia y de obligaciones que no son tales. Es así que nuestra agenda se ve sobrecargada como una mochila infernal que dobla nuestras espaldas.

Pendientes son las situaciones que realmente nos importan, que despiertan nuestros sentidos, nuestros sentimientos, lo más profundo de nuestro ser, las que nos desvelan sin darnos cuenta, o nos distraen en el día separándonos a una nube lejana, las que nos hacen vibrar y nos permiten ver que estamos vivos.

El sobrepeso ya no es permitido en ningún lugar del mundo, pues el espacio es cada vez más pequeño, concomitantemente la vida acompaña este devenir y no da lugar a grandes pesos, viajar ligeros es lo más aconsejable, es la forma de avanzar más rápido sin ataduras a situaciones o pertenencias que no son significativas.

La forma de avizorar una maleta bien hecha, es mirar cuáles son los componentes que realmente tienen valor en nuestras vidas, esos por lo que vale la pena perder nuestro tiempo, nuestra alegría y nuestro dinamismo. Esos que nos generan muchas fuerzas y energía para enfrentar cualquier desafío.

El mirar hacia atrás nos aleja del presente, que es hoy y mañana, por eso si intentamos proyectarnos en la lejanía pasada o futura, corremos el riesgo de no disfrutar aquí y ahora tras algo que realmente no está a nuestro alcance, tan sólo es una posibilidad entre tantas, o simplemente lo fue.

Pendiente es no olvidarnos que somos personas, que vivimos en un mundo cargado de problemas por solucionar.

Pendiente es velar por las generaciones futuras que son la riqueza más grande que tenemos, es no perder la confianza en ellos, es brindarles todas las oportunidades para que sean personas íntegras, que se valgan por sí mismos, donde la educación será uno de los legados primordiales de nuestra parte.

Pendientes son los que padecen cualquier tipo de discriminación, pues es hora de que todos seamos iguales ante los ojos de quien sea, no existen etiquetas o distintivos, que nos distingan sino simplemente ojos que brillan tras la necesidad de la equidad y la justicia, en un mundo que continuamente marca diferencias, y enseña a competir y a sobresalir.

Pendientes son las personas que han llegado a la vejez sin una jubilación decorosa, sin la posibilidad de vivir dignamente, luego de una vida de sacrificio y trabajo. Es justo luego de tanto esfuerzo, poder disfrutar de lo que se han ganado en forma merecida.

Pendientes son quienes no pueden vivir dignamente, y recurren a un contenedor para buscar comida, o duermen en las calles. Esas personas que no gozan de los derechos humanos básicos, eso es indignante y atroz, aquí y en cualquier parte del mundo, pues todos merecemos vivir con dignidad.

Pendientes son los que ya no tienen fe ni esperanza en nada, que se encuentran perdidos sin ánimos de seguir, pues se sienten muy solos y vacíos.

Pendientes son los que sufren, por cualquier motivo, pues ellos precisan una mano solidaria, un hombro que los sostenga.

Pendiente es ver que todo tiene un límite en la vida, y que nuestro planeta pide que ellos se respeten desesperadamente.

Pendiente es no acostumbrarnos a ver con frialdad lo que sucede, detenernos y conmovernos cuando sea necesario, pues de lo contrario nos hemos robotizado en un mundo electrónico al cual pertenecemos, pero del que no descendemos.

Pendiente es no perder de vista que lo más preciado que tenemos es la vida, que la debemos honrar con nuestros actos y disfrutarla con todos nuestros sentidos, sino de nada vale por lo que luchamos día a día, o nos esforzamos tanto.

Pendiente son las injusticias no resueltas, las almas perdidas en el dolor y la angustia, los ojos que muestran desolación y tristeza.

Pendiente es no perder la vergüenza, el respeto, la dignidad, para que cada día el mundo funcione un poco mejor.

Pendiente es dejar de quejarnos y quejarnos, sin aportar soluciones sólo críticas.

Pendiente es animarse a todo lo que dijimos no, por miedo, por al qué dirán, por sentir que no es posible. Hay veces es necesario dejar fluir lo que sentimos sin represiones, sin miedos, libres de culpas o juicios, en pro de hacer lo que creemos justo y necesario.

Pendiente es dejar de lado hacer a raja tabla todo lo establecido, porque somos seres únicos con capacidad de discernir, pensar y optar, entonces es hora de marcar la diferencia.

Pendiente es mirar el cielo y apreciar sus colores, respirar profundo y aspirar todos los aromas que la naturaleza nos ofrece, sintiéndonos parte de ella.

Pendiente, es no perder el respeto por nuestros semejantes y por nosotros mismos.

Pendientes es que se cumpla el código de protección del niño en todo el mundo, y termine la explotación y el abuso, ellos son el porvenir. No es justo pasar por delante de infancias truncadas y seguir de largo. La gran mayoría insertos en estas labores infrahumanas, no son capaces de ver que forman parte de un mundo donde sus derechos no son respetados, donde se les prostituye, explota, o se les expone a jornadas excesivas de trabajo, o a trabajos donde su salud está seriamente comprometida.

Pendientes son también los adultos que del mismo modo trabajan en las mismas condiciones de explotación y miseria.

Y lo pendiente quizás sea un problema de tiempos, de pararnos en el presente sin temor al futuro, que es inmediato y casi presente. Es muy habitual no estar bien ubicados en donde nos toca vivir, lo que nos hace postergar acciones por aferramos a tiempos pretéritos o tiempos futuros, sin ver que el tiempo real es el presente, el día a día. Por supuesto, que el pasado es parte de lo que somos, pero lo que debemos enfrentar es el aquí y ahora. Según Víctor Hugo“el futuro tiene muchos nombres: para los débiles es lo inalcanzable; para los temerosos, lo desconocido; y para los valientes es la oportunidad”.

Asimismo, cabe recordar aquel refrán que dice “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”, porque generalmente solemos pensar ya me buscaré el tiempo para tal o cual cosa, lo malo es que muchas veces ese tiempo nunca llega.

Según Séneca “no nos falta valor para emprender ciertas cosas porque son difíciles, sino que son difíciles porque nos falta valor para emprenderlas”, y aquí una explicación a tantas cosas que quedan pendientes, no digo que sea la única, pero sí una de las más frecuentes

Y aunque diariamente, mucha gente contribuye con estos pendientes, aún queda mucho por hacer, pues las asignaturas pendientes requieren de mucho esfuerzo y sacrificio por parte de todos, quizás se nos vaya la vida en ello, pero vale la pena la causa, no hay satisfacción más grande que cumplir con nuestras creencias y convicciones.