lunes, 31 de octubre de 2011

LA LEY DEL TALIÓN VIGENTE EN PLENO SIGLO XXI

Por Andrea Calvete

Esta ley constituye el primer intento por establecer la proporcionalidad entre el daño recibido en un crimen y el daño ocasionado en un castigo en épocas antiguas, mas hoy en pleno siglo XXI continúa vigente.

En busca de justicia retributiva la más conocida expresión de esta ley es “ojo por ojo diente por diente”. Esta ley figura en el antiguo testamento en el libro Éxodo y dice “ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, golpe por golpe, herida por herida”.

Aunque pudiera parecer una ley primitiva, su espíritu era balancear la pena en cuanto al delito, y con ello evitar una respuesta desproporcionada por la venganza. La aplicación de la pena con barbarie, a lo largo de los siglos, no implica un defecto de la ley, sino de sus aplicadores.

Mas con el correr de los siglos continúa vigente. En la actualidad existen ordenamientos jurídicos que se basan en la Ley del Talión, en donde algunas naciones e individuos en respuesta a un acto que consideran inadecuado responden con la misma agresividad o más con la que fueron atacados, aplicando esta ley sin el menor miramiento.

Pero, este “ojo por ojo diente por diente” va en contra de los derechos universales de los individuos, genera violencia, venganza y odio. Tres actitudes que cargan al hombre de negatividad y destrucción.

Más aún el mundo tiene abundantes explicaciones que dar, existen: pena de muerte en muchos países como forma de castigo a determinados delitos, tortura de individuos, cárceles infrahumanas, donde los derechos de las personas parecen haberse esfumado tras la pincelada maligna de quien detenta el poder, y decide aniquilar toda vida humana, con el fin de generar “orden y justicia en la tierra”.

La venganza no es la respuesta a los problemas, por el contrario estimula sentimientos que van en contra no sólo de quienes la reciben, sino del mismo que la envía, pues la persona se envilece, se avinagra, se carga de furia y de maldad.

Por su puesto, que las ingratitudes nos hieren, nos destrozan, nos desmoralizan, pero son parte de lo que debemos enfrentar día a día. Quizás pienses que no te lo merecías, y es cierto, pero muchas veces no se trata de justicia, sino de asumir con la cabeza en alto lo que menos nos gusta.

Nadie merece sufrir, no creo que el sufrimiento sea producto de lo que merecemos, sino aprender que las espinas son parte de las flores más bellas, y sin embargo están allí. Y aunque muchas veces reconozco que en mi indignación ante tanta injusticia maldigo, pero después pienso serenamente y concluyo que el diente por diente, la Ley del Talión, no puede seguir vigente, no conduce a nada más que llenar nuestro espíritu de odio, de maldad y de tristeza.

En referencia a la violencia reactiva Erich Fromm sostiene que “el daño ya ha sido hecho, y por lo tanto la violencia no tiene función defensiva, sino una función irracional de anular mágicamente lo que realmente se hizo”, por ello la define como una violencia vengativa. Mas la venganza viene de la mano del odio, de la desesperación, de la irracionalidad, en definitiva acompañada de malos consejeros que en última instancia no nos permiten analizar las situaciones con calma, abiertos a un pensamiento crítico que nos permita vislumbrar una verdadera salida a la situación que nos aqueja.

Según Eduardo Galeano, “la violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo”, y este análisis refleja lo que vivimos diariamente al encender la televisión o la computadora, donde la violencia genera ganancias en distintos medios. Esto es algo que nos debe preocupar, pues los niños desde pequeños se crían viendo la violencia como algo natural y como una respuesta “correcta”, cabe preguntarnos ¿cuál es el mensaje que les estamos dejando a las generaciones futuras?

Y el invadirnos de malos sentimientos sólo nos produce depresión y angustia. Vale más la pena enriquecer el alma con cosas gratas, que nos reconforten y nos brinden calidez, para que nuestros días sean gratos y llenos de paz. Quien guarda rencor, resentimiento, no puede vivir feliz, sé que no es fácil perdonar, olvidar, pero también reconozco que el odio y el dolor son sentimientos que únicamente nos llevan a nuestra propia destrucción.

Para construir, son necesarios cimientos sólidos, donde el corazón y el alma puedan sentirse seguros, confortables, de allí en más el camino se hará más llevadero.

Quizás los sistemas de justicia no sean convincentes, tengan muchos baches por cubrir, pero la solución no es tomar la justicia por manos propias, y mucho menos con ese afán de vengar en forma retributiva en aplicación directa y proporcional a la Ley del Talión.

Según Gandhi “ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego”. Es un análisis profundo que revela la agresividad vigente en la sociedad actual, donde la violencia es una herramienta poderosa que no sólo se aprecia en los actos, sino también en las palabras. Sin embargo, no podemos dejar que nuestros sentidos vean como común algo que atenta contra la propia naturaleza humana.

También referido al tema de la violencia, Gandhi expresa que “nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible” Cuando se procede de mala fe o pretendiendo perjudicar a alguien, en última instancia también nos perjudicamos nosotros, pues esos sentimientos de venganza no se aplacan haciendo mal, por el contrario se exacerban, pues la violencia genera más violencia.

Martin Luther King, en su histórico discurso “Yo tengo un sueño”, pronunciado el 28 de agosto de 1963 junto al monumento a Lincoln, en Washington DC, instruía a miles de seguidores sobre su filosofía de no violencia, alentando a responder en forma pacífica a la injusticia racial: “No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en la violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma.”

En pleno siglo XXI en sociedades democráticas, donde se respetan los derechos y las obligaciones, donde la educación es el pilar fundamental, donde el acceso a la información es cada vez más amplio, no tiene cabida esta ley que pudo ser útil en épocas primitivas pero hoy no. La respuesta a los problemas es enfrentarlos como seres civilizados y no con barbarie.


sábado, 15 de octubre de 2011

“CADA PERSONA QUE PASA POR NUESTRA VIDA ES ÚNICA”

Por Andrea Calvete

Todo individuo con el cual tenemos contacto en la vida nos enriquece,  fortalece y  permite crecer como personas. Aunque esta afirmación pueda ser cuestionada, en definitiva las diversas experiencias son herramientas válidas para aprender.
Día a día nos tropezamos con nuevos seres, habrá quienes piensen que es por pura casualidad, otros por el contrario que así estaba dispuesto. Pero más allá de este punto, cada contacto nos posibilita enfrentarnos a nuevas situaciones, algunas buenas otras no tanto, pero de todas es posible rescatar un significado.
Lo importante es poder vislumbrar el por qué de ese encuentro, cómo nos ha enriquecido como personas, quizás aprendiendo de nuestros propios errores o equivocaciones.
Desde luego que no todas las personas que surgen en nuestro camino no nos causan placer, algunas nos hacen sufrir, mas independientemente de la sensación que nos produzca cada una de ellas, incidirán en nuestra existencia.Lo importante es que, en los casos en que nos hemos visto perjudicados, podamos sobreponernos y ver lo positivo de esa experiencia, aunque haya sido negativa. En tal sentido, es necesario comprender qué error hemos cometido, o simplemente ver el por qué de la actitud de ese ser que intentó herirnos, de modo de continuar libres, sin cargos ni pesos en nuestras espaldas.
En tal sentido Borges expresa que "cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad."
En ese contacto, nosotros damos pero también recibimos, y es en ese intercambio en el que las personas crecemos, pues nos sentimos útiles, capaces de compartir con nuestros semejantes todo lo que somos, y a su vez aprender de ellos para crecer y continuar en este camino.
Siempre, nos sorprenderá alguien, nos motivará y alentará a continuar a nuestro paso y recíprocamente seremos luz para otros seres que precisan de nuestro apoyo y estima. Las cosas siempre van y vienen, no son estáticas, en ese devenir nos sorprendemos día a día, del mismo modo, el encuentro constante con determinadas personas marca nuestra vida en forma profunda.
Todas las personas somos diferentes y nos distinguimos por alguna razón que nos hace únicas y especiales, es preciso mirar con mucha atención para llegar a descubrir al verdadero individuo que existe detrás de cada ser humano. Quizás el primer paso para que las personas nos entendamos mejor en este mundo sea reconocer que "cada persona que pasa por nuestra vida es única”.
Esas diferencias no deben ser parte de un marco discriminatorio, sino parte de una aceptación de la diversidad, en tal sentido referido a lo especiales que somos cada uno, Chavela Vargas dice que “las mujeres con pasado y los hombres con futuro son las personas más interesantes”, quien tiene un pasado es porque posee una historia, con errores y aciertos, y a su vez nuevos desafíos a continuar, pues somos partícipes del mundo en el que vivimos.
Konrad Adenauer expresa que “hay que tomar a las personas como son, no existen otras”, este concepto es básico, siempre vemos a nuestros semejantes según nuestra mirada, nuestra perspectiva, le aderezamos cualidades y defectos “a piacere”, sería mucho más sensato aprender a ver a las personas sin subjetividades presentes. Mas los individuos nos cargamos de sentimientos que inciden a la hora de descubrir a un nuevo ser, sin embargo, a esta carga emocional la debemos saber manejar de modo de convivir con lo que nos sucede y lo que precisamos enfrentar, o conocer.
Y en este camino descubriremos muchos seres únicos y diferentes, lo importante es valorarlos y abrirnos a ellos ya que formarán parte de nuestra existencia. Por su puesto, aquellos cuya compañía empañe nuestra visual, también formarán parte de lo que nos sucede, pero ellos no pueden ser un obstáculo para continuar el rumbo deseado, sino por el contrario nos deben dar fuerzas y energías para avanzar sin desistir en el intento, porque siempre vale la pena seguir luchando por lo que uno quiere y ansía, los obstáculos y las contrariedades son parte de la vida, hay que tener valor y entereza para ponerse de pie frente a ellas.
También como parte de vencer esos obstáculos surge la disyuntiva de perdonar y olvidar cosa que  se nos hace muy difícil. En tal sentido, la Madre Teresa de Calcuta expresa que “el perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió”.
Y como vuelvo a repetir no es sencillo perdonar, cabe recordar las palabras de Shakespeare que dice “no existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así”. Tantas veces nos vemos enfrentados a situaciones que parecen ser un laberinto sin salida, entonces cabe recordar esta frase y ver cuánto pone nuestro pensamiento para que las cosas sean de determinada forma o de otra, por eso las diferentes perspectivas sobre un mismo abordaje siempre son necesarias y válidas.
Pero como todos también pensamos diferente he aquí otra perspectiva del perdón según Borges, él “no habla de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón”,  aquí se nos muestra como forma de superar las situaciones que nos dolieron o  lastimaron,  al olvido. Sin embargo, disiento con este pensamiento, creo que no es posible olvidar, sino aparece el perdón previamente, porque el inconsciente nunca descansa y en algún momento nos cobrará factura, el olvido sólo puede surgir luego de superar una situación, mientras no la sanemos nos posible olvidar.
Finalmente, vale la pena recordar a aquellas personas que se distinguieron en nuestra vida por algo especial, por su calidez, su sencillez, por esa palabra o abrazo fraterno que supieron contenernos en el peor momento, por aquellos rezongos a buen tiempo, por los consejos obtenidos, por los minutos compartidos, por las risas, por aquella mirada que supo más que mil palabras… por esto y muchos motivos más siempre es importante recordar a aquellos que nos permitieron crecer como personas y avanzar.

lunes, 10 de octubre de 2011

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL SIGLO XXI

Por Andrea Calvete

Si bien los diez mandamientos establecidos en la Biblia siguen vigentes, el hombre del siglo XXI se las ha ingeniado para establecer un tabloide que le asegure confort, seguridad, estabilidad material y si es posible psicológica, sin demasiados escrúpulos.

Por cierto, los diez mandatos del siglo XXI distan años luz de aquellos que figuran en la Biblia, y posiblemente le aseguren al hombre actual su propia destrucción, lenta como quien consume pequeñas dosis de veneno.

Según la Biblia, Moisés subió al Monte Sinaí y permaneció en su cima cuarenta días y cuarenta noches, al cabo de los cuales Dios le dio dos tablas de piedra con los diez mandamientos.

1- Amarás a Dios sobre todas las cosas

2- No tomarás el nombre de Dios en vano

3- Santificarás el día del Señor

4- Honrarás a tu padre y a tu madre

5- No matarás

6- No cometerás actos impuros

7- No robarás

8- No levantarás falsos testimonios ni mentiras

9- No consentirás pensamientos ni deseos impuros

10-No codiciarás los bienes ajenos

Los diez mandamientos del siglo XXI denotan características del hombre y la sociedad actual. Dan a conocer un mundo marcado por la tecnología, guiado por el consumo, e individuos insatisfechos en busca por alcanzar más, sin importar la pérdida progresiva de valores humanos imprescindibles para que el hombre sienta pleno y satisfecho.

A continuación los nuevos mandamientos del siglo XXI:

1- Te amarás antes que nada y por encima de todo

2- No recordarás a Dios salvo cuando las cosas se pongan difíciles

3- Honrarás a tu padre y a tu madre, cuando estén por venir las calificaciones, te estés por ir de vacaciones, precises dinero o que te cuiden los niños.
4- Tu codicia te cegará por alcanzar todo lo posible, y tus valores se esfumarán como el humo.
5- Los fines justificarán los medios, caiga quien caiga.

6- Tus pensamientos competirán de noche y de día con cuanto ser te rodee, y no importará la calidad de los mismos.

7- No matarás salvo que te veas amenazado vos o tu familia, allí olvidarás cualquier acto de piedad o lástima.
8- Obtendrás toda la información posible a través de Internet, total todo está allí, y los derechos de autor casi ni valen dentro de los millones de publicaciones, así que ya no es un acto de piratería copiar material protegido sino un acto común.

9- Tu egoísmo te envolverá en tu burbuja, allí te encontrarás a salvo y en paz

10- Correrás detrás de una felicidad utópica, donde reinarán los valores materiales por encima de todos los demás, hasta que se te agoten los minutos de tu día.

Pero ya que esbocé estos diez mandamientos de este siglo XXI me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre cada punto.

1- Te amarás antes que nada y por encima de todo

El yo siempre vigente.Primarán las necesidades personales, los deseos, los pensamientos, tras esa búsqueda incesante de satisfacer a ese ser único y especial, centro del universo. Que en realidad no es tal, sino que poco importa lo que piense cada individuo, ya que los movimientos sociales de todo tipo se dirigen a las masas en búsqueda de respuestas y adhesión.

2- No recordarás a Dios salvo cuando las cosas se pongan difíciles

Es como dice el dicho:“te acordarás de Santa Bárbara cuando truena”, porque si todo te va de maravillas, quizás te olvides de la existencia de un ser superior capaz de ayudarte. Ahora sí, si las cosas no te salen como esperabas o aparecen las contrariedades te volverás más creyente que el Papa, total nunca es tarde para redimirse.

3- Honrarás a tu padre y a tu madre, cuando estén por venir las calificaciones, te estés por ir de vacaciones, precises dinero o que te cuiden los niños.

Los padres en este esquema de vida vertiginoso ya tienen poca cabida, salvo cuando las “papas queman”, entonces allí nos acordaremos de su existencia para que nos ayuden.

4- Tu codicia te cegará por alcanzar todo lo posible, y tus valores se esfumarán como el humo.

En este siglo XXI el hombre se ha cegado por la codicia, cada vez busca más, cada vez necesita más, para “llenar su vida, para satisfacer todas sus necesidades “. Pero, en realidad nos vemos enfrentados a una era donde los valores morales se van perdiendo lentamente, se desdibujan tras esa carrera vertiginosa por alcanzar más, por llegar más lejos. Y es así que en esa vorágine por satisfacer la codicia, la miopía social avanza ylos valores se hacen cada vez menos nítidos.

5- Los fines justificarán los medios, caiga quien caiga

Y corrompidos por la codicia, todos los medios para alcanzar las metas serán absolutamente válidos, no habrá ningún tipo de cuestionamiento salvo alcanzar las metas. Y allí ojo, si te vas de vacaciones y dejás tu lugar libre cuidado cuando vuelvas, podría no estar más tu silla.

6- Tus pensamientos competirán de noche y de día con cuanto ser te rodee, y no importará la calidad de los mismos.

Y como la vida es una continua competencia, como diría Darwin, por la supervivencia, a esto deberemos sumar que cada vez hay más gente capacitada, que la demanda de trabajo es superior a la oferta, que las crisis económicas en los diferentes países del mundo son el caballito de batalla para que te digan:“aprovechá lo que te den porque no hay trabajo”, no importa si te pagan poco, te explotan o estás en negro, no tenés demasiadas alternativas.

7- No matarás salvo que te veas amenazado vos o tu familia, allí olvidarás cualquier acto de piedad o lástima.

Y en un mundo donde prima la violencia ya no quedan muchas opciones más que defenderse, sino posiblemente no salves tu vida. Pero cuidado, si te defendés por más que sea en defensa propia podés terminar en la cárcel de por vida, así que asesorate bien con un abogado para que nada pueda ser usado en tu contra.

8- Obtendrás toda la información posible a través de Internet, total todo está allí, y los derechos de autor casi ni valen dentro de los millones de publicaciones, así que ya no es un acto de piratería copiar material protegido sino un acto común.

Hace unos años atrás la piratería estaba muy mal vista, ahora es frecuente, bajás la música de Internet, películas, material de todo tipo, ya la Red es un espacio público de libre acceso.Así que ningún cargo de conciencia, los autores ya no firmarán más sus obras, total ¡qué más da!

9- Tu egoísmo te envolverá en tu burbuja, allí te encontrarás a salvo y en paz

Imaginate que si ya andás por el noveno punto, ya todo te importa muy poco, te encerrás en tu mundo y los demás que exploten, y volvés al primero “yo el centro del universo”, digamos que volvemos a la Edad Media.

Y como dice el grupo de rock uruguayo la Vela Puerca “Es mucha la agonía y tú con un café, seguro por la noche va a ser un champán, ya lo tenés todo, pero querés más, no sea que le dejes algo a los demás”, y así nuevamente el egoísmo presente en primera persona.

10- Correrás detrás de una felicidad utópica, donde reinarán los valores materiales por encima de todos los demás, hasta que se te agoten los minutos de tu día.

Ni que hablar que al llegar a este punto ya pasaste todos los obstáculos habidos y por haber, te quedan muy pocos escrúpulos, y demasiadas necesidades por satisfacer, que posiblemente no las alcances porque es el cuento de nunca acabar, siempre corrés por más y más… me pregunto¿hasta dónde?

Reconozco que es una crítica bastante severa al mundo que nos toca vivir, pero si lo abordo con medias tintas quizás no sea efectivo lo que quiero transmitir. Para apelar al pensamiento crítico es necesario analizar pausada y detenidamente la realidad, aunque sea dura y nos pese, porque de lo contrario no será posible hallar soluciones.

Posiblemente, todos seamos culpables de esta situación, ya sea por cuidar nuestro puesto de trabajo, nuestra calidad de vida, nuestras familias, o por pensar que desde lo individual no es posible lograr un cambio, pero cada grano de arena sumado puede llegar a ser una gran herramienta para revertir la situación.

Finalmente, sin ánimo de ofender a ningún creyente o practicante, como tampoco a aquellos que detentan el poder o nadie en particular, simplemente a modo de reflexión de los tiempos que nos tocan vivir, han sido dedicadas estas reflexiones, y ahora sólo resta que cada uno nos pongamos el sayo que nos corresponda.

martes, 4 de octubre de 2011

“ÉRASE UN HOMBRE A UNA NARIZ PEGADO”

Por Andrea Calvete  

El “olfato” o la percepción muchas veces nos permite advertir ciertos peligros o riesgos que se nos aproximan, es un don innato de cada individuo. Asimismo, es un sentido que nos proporciona muchas ventajas si lo sabemos utilizar.


Si bien Quevedo le escribe una poesía “a un hombre de gran nariz”, con todos sus atributos, en este caso el tamaño no será lo trascendental,  sino su agudeza al percibir los aromas, que cargan el aire haciéndolo liviano o tenso, así como todas las sensaciones en sus múltiples representaciones.


Y en este ejercicio de percepción la sensibilidad que habite en cada individuo será parte primordial a la hora de enfrentar lo que se avecina. La mayoría de las veces, como forma de evitar sufrimientos o decepciones nos impermeabilizamos bajo un manto que nos impide percibir más allá de lo inmediato, o tal vez ni siquiera eso.


El miedo y la desconfianza, producto de reiterados tropezones juegan en contra de nuestros sentidos, parándoles y alertándoles en forma casi permanente.


Es así que en un mundo contaminado no sólo a nivel ambiental, sino también a nivel afectivo, se hace complejo transitar, pues los valores se desdibujan e instalan en estanterías incorrectas, y al buscarlos el desorden es tan grande que no sabemos qué rumbo tomar.


En tal sentido, el hombre, en el hastío contemporáneo ya no distingue, y según Coelho “cuando todos los días resultan iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo”.


También debemos reconocer que la sobrestimulación a la que nos vemos expuestos diariamente a través de los diferentes medios de comunicación, colabora a la hora de aletargar nuestra capacidad de respuesta.


Entonces, percibir no es sólo avizorar lo que se nos presenta, sino distinguir lo que nos circunda, es tener la capacidad de: diferenciar, sentir, cuestionar y  vibrar.  Estar vivos y permanecer anestesiados es desperdiciar la vida, es caminar sin apreciar los colores, los aromas, las estaciones, es no ver que el tiempo pasa demasiado rápido y no hay minutos para desperdiciar.


Distintos son los grados de percepción según cada persona, pero ella es el sostén de grandes artistas, en la que su refinamiento y agudeza es tal, que nos muestran una realidad que nuestros ojos no son capaces de percibir. Así nos enfrentamos a hermosas obras literarias o artísticas en todas sus expresiones que estimulan nuestros sentidos y nos deleitan.


La sensación es la experiencia que proviene cuando se estimula alguno de nuestros sentidos, como pueden ser la vista, el oído, el olfato, el gusto o el tacto. De este modo,  distintas formas de energía física como la luz u ondas sonoras despiertan nuestros impulsos nerviosos y se generan las percepciones significativas de los hechos.


Mas a la hora de percibir todo lo haremos de forma diferente, de acuerdo a nuestras características personales. En tal sentido,  la memoria y la experiencia intervienen de manera importante en este proceso. Asimismo, las características del observador, sus diferencias individuales, culturales sus valores  y  expectativas serán relevantes.


Del mismo modo, nuestros deseos y necesidades moldean nuestras percepciones, por ejemplo si alguien tiene una necesidad percibirá algo que le parezca que le satisface.


Y aunque permitamos que todos nuestros sentidos se pongan a trabajar, es difícil llegar a conocer a algunas personas, que se cobijan tras una falsa identidad, buscando mostrar  lo que les gustaría ser pero no son, de este modo, la tarea se dificulta y percibimos parte de lo que se nos quiere mostrar.


La percepción se verá moldeada por nuestra realidad, experiencia y perspectiva.


Gran parte de los desacuerdos en los que incurre el hombre, son debido a las diferencias surgidas a la hora de percibir, pues cada uno desde su lugar cree tener razón en lo que plantea.


Y dada la complejidad del tema William Blake,  expresa que “si las puertas de la percepción se depurasen, todo aparecería a los hombres como realmente es: infinito. Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna”


El tiempo será una variable que incidirá proporcionalmente de acuerdo a lo que percibamos. Es así que cuando una situación es desagradable nos resulta eterna, por el contrario,  los minutos pasarán volando cuando nuestros estímulos se hallen reconfortados por sensaciones placenteras.


Y este complejo camino se nos hará más sinuoso, cuando pese la tristeza, la desazón,  allí las sensaciones perforarán como si quisieran taladrar el corazón. Sin embargo, cuando el júbilo nos inunde todo sabrá a rosas, y así las sensaciones serán tan fluctuantes como nuestro propio estado anímico.


Mas cuando las personas son muy perceptivas, muchas veces sobran las palabras, simples actos o hechos son los principales contendientes a la hora de poner algo de manifiesto, sin necesidad de que se explicite nada mediante el uso del diálogo.  Y de pronto, nos vemos parados ante una verdad inminente que preferíamos obviar,  y que a la larga deberemos enfrentar por más que digamos “lo pensaré mañana”.


Es todo un desafío permanecer atentos, con todos los sentidos bien despiertos, luego de ver tanto dolor, tanta injusticia a nuestro alrededor, sufrimiento,  quedamos atrapados como moscas en la tela de la araña, en un mundo donde la indolencia parece apoderarse de las masas.


El percibir lo más sencillo, lo más simple es parte del secreto de vivir mejor, de hacer que cada día sea único y diferente, en esa búsqueda del hombre por ser “feliz”, una palabra muy amplia y multifacética que dependerá del sentido que cada uno le dé.