lunes, 31 de enero de 2011

MOTÍN DE SENTIMIENTOS

Por Andrea Calvete

Los sentimientos se amotinan tras nuestros estados de ánimo, y es así que muchos días prevalecen algunos positivos, cargados de dinamismo, y otros los que nos hacen sentir mal con nosotros mismos y con los demás.

Los hay de todos los colores, la variedad es extensa, aquí aparecen: el aburrimiento, la admiración, el afecto, el amor,  la alegría, la confianza, la desconfianza, la gratitud, el dolor, la esperanza, la  fe, la ira, la  melancolía, la insatisfacción, el orgullo, el miedo, la nostalgia, el respeto…

Sin darnos cuenta, pronto se presentan y se instalan haciéndonos pasar algunos días llenos de alegrías y otros cargados de amarguras, mas dependerá de cada uno de nosotros permitir ¿cuáles son los que queremos que afloren?

En tal sentido, Khalil Gibran  expresa que “en el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente”. Por eso estará en cada uno descubrir ese lado positivo aún en los días fríos o en las noches oscuras.

Más han de salir errados los cálculos si interfieren en ellos el temor o la esperanza en demasía, pues el temor paraliza, y las falsas expectativas decepcionan.

Y es así que los sentimientos se amotinan en la sangre, y por nuestras venas corren cambiando nuestro humor en la medida que les permitamos avanzar.

Por su puesto que no es sencillo manejarlos, pero siempre es mejor una sonrisa, una buena cara, una respuesta cordial, que un rostro abatido, mal humorado o cansado, los resultados de nuestro proceder  obviamente dependerán directamente de ellos.

También debemos reconocer que factores externos bombardean para que estos motines prevalezcan ocasionándonos graves problemas, como el tedio, la rutina, la falta de tiempo, de dinero, de amor, de afecto, de salud…, tantas carencias producto de tantos problemas.

Pero no podemos olvidar que no existen vidas perfectas, aún aquel que parece tener todo en algún punto falla. Porque las vidas no son círculos  que cierran a la perfección, son grandes círculos que conllevan un gran esfuerzo personal para que cierren de la mejor manera.

Asimismo, si nuestras expectativas se dejan llevar por el consumismo atroz que  toca a nuestras puertas cada día, quizás nunca alcancemos las metas trazadas, pues siempre correremos por más y más, es como el cuento de nunca acabar.

Más allá de los motines, y las turbulencias, no debemos sentarnos a esperar que vengan tiempos mejores, sino todo lo contrario comprometernos al máximo por superarnos cada día.

viernes, 28 de enero de 2011

UN AÑO MÁS

Por Andrea Calvete

Cada año de vida que pasa significa un paso más en este camino, nuevas experiencias desafíos, madurez… y un cúmulo de situaciones que nos enriquecen, ayudan a entender un poquito más de lo mucho que aún nos que por descubrir.

Pues es muy cierto que no se vive en vano, y si bien muchos días de ese año transcurrido suman negativamente, otros lo hacen por el contrario en forma positiva, y en ese balance transcurren los 365 días del año.

Y de este modo llegamos al mundo en un día y hora determinada, con un nombre preestablecido, y determinados rasgos genéticos que nos harán únicos y especiales.

Pero en estos últimos días un nuevo signo ha conmocionado la Red, Ofiuco, y la mayoría de las personas hemos cambiado nuestro signo.

En realidad no creo demasiado en los signos, pero me he acostumbrado a pensar e identificarme con el signo de acuario, y esta altura de mi vida no me causa ninguna gracia pensar que debo cambiar mi signo, y que ahora a partir de este polémico descubrimiento pasaría a ser de capricornio, ¡qué locura!

Pero si quieren que les sea absolutamente sincera me sigo sintiendo de acuario más allá de todo lo cierto o incierto que haya detrás de este nuevo signo, tal es así que cuando dan las características de mi signo me identifico 100% con ellas.

Y volviendo al tema del comienzo, nadie puede dejar de cumplir años aunque luego de varias décadas de existencia todos quisiéramos detener el reloj y mantenernos momificados.

El humorista estadounidense Josh Billings expresa una frase que es la clave para aprovechar lo que tenemos, y  dice que “la vida no consiste en tener buenas cartas, sino en jugar bien las que uno tiene”

Bueno dejando de lado el humor, un año más significa que estamos vivos, entonces debemos celebrar la vida, honrarla, pues desde hace mucho tiempo, muchos seres en este planeta parecen haber olvidado que viven en él y se han propuesto destruirlo hasta verlo acabado.

Creo que es responsabilidad de cada uno velar por el Planeta Tierra, porque nuestro hábitat sea un lugar hermoso, placentero, digno, y no tengamos que avergonzarnos de nuestra propia raza humana, pues “vivir en la Tierra es caro pero ello incluye un viaje gratis alrededor del sol cada año”.

martes, 25 de enero de 2011

FATTO IN CASA

Los retos son el sabor de nuestra vida y corremos detrás de ellos buscando ser mejor cada día, y en cada fracaso encontraremos un nuevo condimento para lograrlo. Los desafíos implican distintos sabores en los deseos se harán presentes tallados artesanalmente por las manos que los elaboran en forma cuidadosa y precisa.

Nos nutrimos  en cuerpo y alma, es así que sabores y condimentos se mezclan en una continua búsqueda por un equilibrio perfecto y difícil de encontrar. El sabor de las comidas será más gustoso y de mayor calidad, cuando ellas sean caseras, hechas con cariño y afecto. Del mismo modo, todo lo que realicemos con entusiasmo y lo mejor de nosotros, brillará en sus resultados y nos abrirá puertas confiables que nos conducirán a nuestras metas.De allí la antigua frase italiana “fatto in casa”, “hecho en casa” siempre esta vigente, lo hecho en forma artesanal, con nuestras manos y creatividad tendrá un valor extra incorporado. Las cosas hechas con amor tienen el toque que sólo él puede dar con la mirada llena de entusiasmo e ilusión, con el corazón abierto a dar lo mejor.

Sin embargo, en esta vida en la que los tiempos cada vez son más escasos ese “ fatto in casa” va perdiendo vigencia, y se sustituye por el “ fast food” o “ comida rápida”, o el pre- congelado, o pre hecho, pre pago y el prefijo pre… llega al infinito, pues todo es pre algo. Faltaría un cartel que dijera: “Pre trabajo, pre hijos, pre amigos, … pre solución”, mas este prefijo si bien muchas veces es una solución efectiva, conlleva a olvidarnos de lo casero, de lo hecho en casa, que sabe ¡tan bien!, e intenta rescatar valores olvidados o en vías de extinción como son: compartir, colaborar, ayudar, elaborar con todos los sentidos puestos en lo que hacemos. Asimismo, no es posible encontrar a todo soluciones mágicas a través de los “pre”,  aunque en nuestros más utópicos anhelos sería una palabra hecha a la perfección,  pero en el mundo real se convierte en una palabra ficticia, acartonada, sin demasiado valor.

La vida se conforma de sabores dulces y amargos. Aunque el sabor depende del paladar de la persona, y quien tenga un paladar muy exquisito seleccionará muy bien lo que ha de consumir, más el que no sepa apreciar el sabor de un buen vino pues todo le sabe igual, se conformará fácilmente sin demasiada selección. Del mismo modo, lo detallistas que seamos a la hora de saborear será proporcional a las expectativas de vida. Por eso vale la pena, seamos como seamos, con paladar más o menos agudo, degustar y compartir de los sabores en familia y con amigos, que son los que siempre nos dejan el mejor gusto en nuestro paladar,  sabores genuinos y duraderos.
Y en ese sinfín de sabores irá transcurriendo nuestra vida, en las que nos deleitaremos con los más sabrosos e intensos, mientras que los amargos opacarán algunas veces ese maravilloso gusto que nos deja el deber cumplido o la consigna alcanzada .

El apostar al “ fatto in casa” es volver a lo sencillo a lo elaborado artesanalmente con amor, con las manos del cariño y el sacrificio, donde sea posible disfrutar de la tarea realizada para poder ser compartida con la familia y amigos del alma.
Cada día son más lejanas las grandes reuniones familiares a lo largo de extensas mesas por diferentes motivos, pero más allá de ellos es hora de volver a sentarnos todos juntos a compartir y a dialogar rescatando lo mejor de cada uno de nosotros, de esos momentos en familia en los que la elaboración casera es primordial.

Con sabor a fatto in casa llega como en una nebulosa  cuando los abuelos que con mucha paciencia y dedicación se sientan al lado de sus nietos y le enseñan a cocinar, a leer, a escuchar música, o cuentan una vivencia que perdura por el resto de sus días y no hay tiempo que logre borrar estos recuerdos que marcaron en nuestra memoria.
Y a los mayores también nos viene a la memoria las comidas caseras de la madre, los asados  con todo cariño del padre,  las mesas familiares, los domingos  o cumpleaños en familia, las ruedas de mate  en torno a la mesa.


Todo lo que es hecho en forma artesanal, casera, tiene la magia y el encanto de las manos que trabajan y se comprometen a realizar con dedicación y esfuerzo, en donde se echa a volar la creatividad y la imaginación. Así todo lo hecho con laboriosa artesanía tiene especial valor a la hora de tallar lo mejor que hay en cada uno de nosotros.

Andrea Calvete

martes, 11 de enero de 2011

MENSAJE ENVIADO

Por Andrea Calvete

Es muy común luego de transmitir cualquier tipo de mensaje que surja la sensación del deber cumplido y la tranquilidad de no haber dejado nada en el tintero. Y de este modo el tránsito de mensajes vía emails, SMS, twitter, facebook… navegan hasta arribar a su destinatario en busca de respuesta.

Pero es un concepto erróneo, pues un mensaje enviado encierra toda una serie de interrogantes, que serán develadas una vez recibida la contestación. Es ineludible que el contacto cara a cara es la forma en la que el margen de error en la comunicación es más bajo.

Gran número de individuos creen que deslindan su responsabilidad al enviar el mensaje, pero en realidad sucede todo lo contrario, pronto aparecen dudas si habrá sido recibido, y en caso de serlo si fue correctamente decodificado. Estas preguntas serán aclaradas al recibir una respuesta.

Al respecto cabe una acotación interesante cada vez es más numerosa la circulación de mensajes en desmedro del contacto personal, aunque también es importante resaltar la rapidez y el alcance del  mensaje enviado que viaja en segundos a los lugares más lejanos.

Existen diferentes tipos de mensaje, pero todos encierran palabras de comunicación, de contacto, de intercambio. Es así que los náufragos en su más desesperada soledad han  trasmitido en el interior de una botella pedidos de ayuda, de solidaridad, y tantos son las botellas que navegan a la deriva esperando una respuesta, y así tantos mensajes truncados.

Aunque también se transmite con una mirada, una sonrisa o un gesto, lo importante es la forma es la forma de emisión, de ella dependerá el resultado de la comunicación. En tal sentido, Baltasar Gracián manifiesta que  "la discreción en el hablar importa más que la elocuencia."

Asimismo, cuanto más sencillos, claros y concisos sean los mensajes mayor será la posibilidad de una correcta decodificación por parte de quien los recibe. Existen personas que hablan o escriben mucho pero expresan poco o confuso.

Los mensajes seguirán su camino, algunos llegarán otros no, algunos fracasarán en su intento y otros serán todo un éxito, más seguirán siendo enviados. Para que cualquier vía de comunicación sea efectiva será importante tener en cuenta el proverbio chino que dice: "Oigo y olvido. Veo y recuerdo. Hago y entiendo”, pues si no aprendemos a vivir, difícilmente logremos transmitir lo que deseamos en forma adecuada.

lunes, 10 de enero de 2011

VACACIONES: SE ESPERAN CON ANSIAS Y SE LAS RECUERDA CON MELANCOLÍA

Por Andrea Calvete

Las vacaciones, ansiadas durante todo el año, nos permiten tomarnos esa pausa tan necesaria. ¿Dónde ir? ¿Qué hacer? dependerá de cada uno. Mas generalmente, cuando uno tiene unos días libres intenta programar un viaje.

Los aprontes previos son toda una odisea, dejar cuentas pagas, mascotas con comida o compañía, el hogar lejos de los guantes de lo ajeno. Entonces procuraremos que alguien nos pueda dar una miradita, o que las alarmas o las luces programadas colaboren para que todo funcione con normalidad.

Tomadas todas las previsiones del caso, armar bolsos, ¡ah qué lío!, ropa por si hace calor, frío, llueve… y así cuando queremos ver llevamos el armario entero. Aunque luego de mucho viajar vamos aprendiendo a cargar cada vez con menos cosas.

Según los especialistas en salud mental, los viajes o vacaciones son indicados para disminuir el estrés, pero en casos donde las personas viven una situación de depresión o estrés extremo, el hecho de pensar en hacer una valija o dejar su hogar puede llegar a ocasionar mucho más perjuicio que beneficio.

Hecha esta digresión y volviendo al viaje, si implican unas cuantas horas con hijos, y aquí seré extensiva, no importa las edades, el camino se hará tres veces más largo. Si son pequeños pañales, mamaderas, llantos, ya más creciditos preguntarán setecientas veces ¿cuánto falta por llegar?, y si son adolescentes pelearán por el lugar, el sol, la música, o si vuela una mosca, así que pronto nuestra cabeza pedirá a gritos un analgésico.

Una vez llegados al lugar tan añorado, nos instalaremos y aquí se presentará un inconveniente al cual nadie puede escapar, el buen o mal tiempo. No se si les ha pasado pero cuando uno se toma una semana o diez días los tres cuartas partes de ellos, o el tiempo está horroroso, aunque también es un tema superado: vamos a la playa haga tres grados bajo cero, nos bañamos, caminamos y hacemos todo como si el tiempo estuviera radiante.

Pero siendo más positivos y dejando de lado el sarcasmo, ¡qué lindo es tomar contacto con la naturaleza!, nuestras playas agrestes, y ese océano que ruge verde y muy frío cargado de sal, enfurecido. El ruido de las olas, el trinar de los pájaros, el olor de la playa, de los eucaliptos y los pinos, parece que hubiéramos llegado al paraíso.

Son días en los que intentamos cargarnos de energía, distendernos, ver las cosas con otra perspectiva, lejos del mundanal ruido. Es poder dormir, comer, pasear, leer… sin un reloj que nos persiga, libres sin preocupaciones de tiempo.

Es dejar la mochila de problemas fuera de nuestros hombros para caminar sin peso, livianos, en contacto con nosotros mismos, y con nuestros seres queridos que por diversas razones cada vez es más escaso el tiempo que compartimos.

Tiempo de ocio tan necesario para la mente como para el cuerpo, en el que nos podemos detener a disfrutar un atardecer con calma, hasta que el sol se pone el horizonte como una bola incandescente, esos minutos mágicos y fabulosos que, generalmente, cuando no tenemos vacaciones nos es imposible apreciar.

Es el momento para poner los tildes en su lugar, así de regreso prestaremos atención a lo que realmente importa, dejando de lado lo superfluo que sólo nos complica y entorpece el día. Pero al poder realizar un trabajo introspectivo, los acentos se podrán ubicar en su verdadero lugar.

Con el cansancio y estrés, las situaciones se salen de su cauce, dimensionamos y calibramos las cosas con demasiada rigurosidad, y terminamos haciendo un problema mucho más complejo y enredado de lo que realmente es, por eso es el tiempo para dar a todo su justo valor.

Las tan merecidas vacaciones son para disfrutar, distenderse, de modo de retomar nuestras actividades cargados de energía y entusiasmo para llevar adelante un año que nos espera cargado de situaciones por resolver y enfrentar.

Aunque existe un proverbio muy cierto que dice que “el amor se parece a las vacaciones, las esperas con ansias, las vives con contradicciones y las recuerdas con melancolía”, por eso a todos los que estén de vacaciones a disfrutarlas y a quienes estén por llegar, ya queda menos.

domingo, 2 de enero de 2011

UN ALA CORTADA O AVERIADA PODRÁ SIGNIFICAR SERIOS PROBLEMAS EN LA VIDA

Por Andrea Calvete

Somos el producto de nuestra crianza, de los valores adquiridos, de la sumatoria de todo lo que vamos aprendiendo a lo largo de nuestra vida, siempre en el marco del respeto y de la libertad.

En ese recorrer, la adquisición de hábitos es parte de lo que desarrollaremos en nuestro día a día. Asimismo, también existen situaciones que nos juegan en contra nos bloquean o nos impiden avanzar en algunos aspectos, ocasionándonos ciertas dificultades en ámbitos laborales o personales.

La psiquis humana es muy compleja, por lo tanto como padres, o educadores de generaciones futuras debemos ser muy precavidos a la hora de transmitir ciertos conceptos, siempre apuntando a la libertad del individuo, a no generar temores o inhibiciones.

En tal sentido, podemos indicar todos los caminos posibles, pero no a través del miedo o la represión, sino del diálogo fluido, sincero, en el que se produzca un intercambio continuo, y no cortemos las alas de quien comienza a volar.

Pues un ala cortada o averiada podrá significar serios problemas en la vida de una persona, conflictos que deberá enfrentar de mayor pero que fueron adquiridos en etapas muy tempranas.

A nadie se le puede ocurrir que educadores, o padres cometan intencionalmente un acto que repercuta por siempre en la vida de las personas que recién comienzan a vivir, pero como seres humanos imperfectos y factibles de equivocaciones todos somos pasibles de errores. Por eso es imprescindible a la hora de educar ser cautelosos y cuidadosos al impartir los conceptos. Al respecto Campoamor  expresa que “la libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe”.

Una frase que describe las claves de la educación la establece Benjamín Franklin al expresar: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”. Es primordial, en el proceso educacional que ambas partes se involucren con devoción e interés en el tema compartido, de ese modo la comunicación entre educador y educando será mucho más sencilla y fructífera.

Quienes educamos, debemos recordar lo que implica este desafío, pues en nuestras manos está el futuro de las próximas generaciones, de esos tallos blandos y sensibles que comienzan a erguirse a través de nuestra guía, por eso la concientización del valor de esta noble tarea debe siempre permanecer presente.

Finalmente, para lograr nuestra soberanía  será necesario poseer una base abundante de conocimientos, que nos permita ser libres como individuos y correr tras lo creemos justo y necesario para los demás y para nosotros mismos.